La llama del amor en vuestros corazones es un ascua de la llama de Yahvé
Así pues, semejante a una rosa blanca, pura
descendía a la gran flor que tantos pétalos adornan,
y de allí ascendía hasta donde el amor por siempre habría de morar.
De todos los rostros lame una llama viva...
porque la luz divina se entreteje
por todo el universo, cuanto este vale,
y nada puede impedírselo.
Ese reino de alegría y de orden
lo forman los moradores antiguos y los nuevos,
que la fe y el amor atan en un solo signo.
Oh luz trina,
que, ardiendo en una sola estrella ante su mirada, así los sacia,
¡vuelve tu vista hacia nuestra tormenta, aquí abajo!
Dante, Paraíso, canto 31
¿Cómo es posible el matrimonio si esta voluntad mía, caprichosa, testaruda, orgullosa —no quiero decir que sea solo de Filip o de Karla, sino que somos todos nosotros—, si esta voluntad nuestra y nuestra idolatría no se somete a la voluntad celestial, a la voluntad de Dios… Por eso decimos que el matrimonio cristiano es un matrimonio de tres: el marido, la mujer y Jesucristo. A Él se escucha. Él es la cabeza. Se somete a la voluntad del Padre.
Homilía de Don Antun Nižetić, Catedral de Santa Anastasia - Zadar, 13.05.2023.
Todo lo que sucedió en la vida de Jesús concierne a todos los hombres de todos los tiempos. Si Jesús fuera solo un hombre, no sería así. La Iglesia nos anuncia ya desde hace 2000 años que Jesús no es solo un hombre, sino que es la Verdad y el Amor encarnados – Dios, y todos nosotros estamos en relación con el Amor y la Verdad.
Hoy se habla de Dios como de una especie de energía impersonal, así que, sobre todo cuando les hablo de Dios a los niños, les pregunto: ¿puede ser que Aquel que nos creó, que el Dios que creó nuestros oídos, no tenga oídos? ¿Puede ser que Aquel que creó la boca no tenga boca, que no pueda hablar?
Aquel que creó nuestra boca y la capacidad de hablar y de razonar no puede ser incapaz de hablar y de oír… La Carta a los Hebreos dice que Dios nos habló muchas veces y de muchas maneras, y que finalmente nos habló en Jesucristo.
Sabemos que en la Iglesia siempre se dice que la pasión y muerte de Jesucristo conciernen a todos los hombres, y decimos que nuestros pecados cayeron sobre Cristo… Una señora, que se convirtió del ateísmo, me contaba hace poco que tuvo una experiencia mística - se vio a sí misma en aquella turba que grita «¡Crucifícalo!». Del mismo modo, la resurrección de Cristo nos concierne a todos. Pablo dice que Cristo resucitó para nuestra justificación… cuando una persona va a confesarse y prueba cómo Dios le perdona incluso los pecados graves y cómo le da una vida nueva - entonces sí que puede tocar realmente esta Resurrección …
Esa conexión de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, cada uno de nosotros puede experimentarla en su propia vida, pero también estos episodios menos importantes de la vida de Jesús nos conciernen a todos. También ellos son Palabra de Dios para mí y para ti.
Así nos concierne también este milagro en las bodas de Caná de Galilea que acabamos de escuchar, del que el evangelista dice que es un signo. Eso significa que él no hizo un truco para entretener un poco a la gente, sino que hizo algo que tiene un significado para nosotros; ese milagro es una imagen que dice mil palabras – palabras de Dios. Como cuando Cristo multiplicó el pan y luego huyó de ellos porque querían proclamarlo rey, entonces dice: «No me buscáis porque habéis visto un signo, porque eso os dijo algo, sino porque os habéis saciado, es decir, no habéis entendido nada».
Veréis cosas interesantes en este evangelio que atañen profundamente a cada uno de nosotros, y en especial a nuestros novios y a todas las parejas casadas.
El primer signo que hace Jesús es en una boda. Del mismo modo, el primer problema y el origen de todos los problemas de la humanidad… todos sabemos que hay un problema en la humanidad, en el hombre, que ocurrió una «avería» grave, y esa «avería» la Iglesia la llama naturaleza caída. La Revelación nos dice que lo primero que se rompió fue algo en una pareja, y que ahí está el origen del problema del hombre. Sucedió que este viejo Adán (de Cristo decimos que es el nuevo Adán) vio a Eva, igual que Filip dijo cuando vio a Karla, cuando se enamoró, que quiere dar la vida por ella, tan hermosa: «¡Gracias, Dios, sí que existe Dios! Cuando ves a alguien tan hermoso…». Igual que Adán la vio, pero después, cuando se separó del amor de Dios… Dice el Cantar de los Cantares que la llama de amor que hay en el corazón de Filip, y la llama de amor que hay en el corazón de Karla hacia él, es un ascua de la llama de Yahvé. Pero sabemos que si un ascua se aleja del fuego.. ¿qué le pasa al ascua si no está en el fuego? No hace falta que lo explique… y eso fue lo que pasó; esa es la imagen de Adán y Eva, esa es la imagen de todos nosotros.
Ocurrió que en un momento dado, cuando se separaron de Dios, y eso todos lo experimentamos aunque no seamos conscientes de ello, porque cuando bebes un veneno, no necesitas saber que es veneno para que te envenene. Así también el pecado, es decir, la desobediencia a Dios, a la voluntad de Dios, envenena nuestro espíritu, crea inquietud en nosotros, nos separa del Amor; nosotros querríamos amar, pero qué sucede, qué le dice Adán a Dios…. Está descrito de forma gráfica, describe nuestra vida, porque eso sucede en nuestro interior; dice: «¿qué habéis hecho?». ¿Qué dice Adán, qué dice Filip, qué dice Antun? ¿Qué dice…? Dice: «¡Ella tiene la culpa! ¡Ella me lo dio y comí! ¡Castígala a ella!» ¿Qué ha pasado? ¿Adónde se ha ido el amor?
Esa es la situación de la humanidad. Queremos amar, queremos vivir (en unidad). Recuerdo que, de niño, mis padres a veces discutían – qué duro es eso para un niño..., pero recuerdo algunos momentos, que se me quedaron grabados en el corazón, cuando veía que mi padre y mi madre estaban en unidad… paseábamos mucho, no teníamos coche… cuando yo veía que se hablaban el uno al otro, que se querían, recuerdo tanta dulzura en mi alma de niño, tanta paz, tanta satisfacción…
Todos lo sabemos sin que nadie nos lo explique, la paz está en la unidad, la salvación está en la unidad…y no en vano decían los comunistas: «Hermandad y unidad», eso lo quieren todos, solo que fueron necios… vamos ahora a coger fusiles y así tendremos hermandad y unidad.. al hombro, armas… ¿¡ah, qué locura!?
¿Cómo vas a lograrlo, cuando el problema no está en algunos que están en el poder, sino que el problema está en mí, el problema está dentro, el problema es que me he separado del amor de Dios, y por eso reinan sobre mí la ira, y la cólera, y la lujuria, la pereza, la soberbia, la envidia … todo eso reina sobre mí. Eso me impide estar en unidad con los demás…
Bien, entonces, precisamente por esa «avería» que se produjo… quizás sea una palabra inadecuada, no sé, mejor dicho por esa caída en el interior del hombre - que vemos a cada paso… observamos constantemente los frutos podridos de esa caída, de esa separación del amor de Dios, de la Verdad, del sentido… Lo vemos por todas partes… cada familia, cada persona lo experimenta…
¿Cómo sabemos que eso es verdad - que comieron algo espiritualmente venenoso? Pues lo vemos cada uno en sí mismo. Ese veneno todavía corre por nuestras venas, eso de que vivimos en.. hay mucha mentira en nosotros (la raíz de todo pecado es precisamente la mentira).
Luego este evangelio dice que toda la gente sirve primero el vino bueno, y cuando ya se han emborrachado va aquel vino peor, y luego se acaba el vino… así es la vida humana, ¿y qué quieres si no? Son jóvenes, son guapos, mira qué encantadores son, se aman, aquí todo rebosa de sensualidad, la primavera de su vida es el mejor vino, pero es un hecho innegable que ese vino se va gastando.. y luego un vino un poco peor, y al final llega el agua, pero ¿podemos aceptar que nuestra vida sea agua? ¿Que nuestra vida sea sobrevivir…
Podemos decir que el vino es una imagen de la alegría de vivir. En su relación ahora hay alegría. El hombre no puede vivir sin alegría. Un hombre me decía: «He perdido hasta la última gota de alegría». Un hombre no puede seguir viviendo así. La alegría es necesaria para la vida, nuestra vida no puede ser una mera simbiosis. ¡Cuántas parejas se convierten en una simbiosis! Juntos porque tenemos un crédito juntos, porque estamos construyendo un piso, porque los hijos son comunes…
Es interesante lo que Cristo le responde a María… hoy es la memoria de Nuestra Señora de Fátima. Pongamos a estos novios bajo la protección de María, que ha acompañado a la Iglesia a lo largo de todos los siglos, en Fátima de un modo extraordinario y milagroso… invito a los que dudáis un poco, a los que estáis en la incredulidad, a los que tenéis dudas, a que busquéis un poco sobre Fátima en internet. En este mismo día se apareció Nuestra Señora en Fátima. Creo que no es casualidad que hayáis elegido esta fecha, nada es casualidad, seguramente quisisteis precisamente este día.
En Fátima, igual que en este evangelio, Nuestra Señora consiguió algunos milagros. Sabiendo que somos débiles, Nuestra Señora nos alcanzó con su oración señales increíbles - en Fátima ocurrieron milagros asombrosos. Los niños dijeron, Francisco, Jacinta y Lucía dijeron: a las 12 Nuestra Señora dará una señal, todos la verán. Llegaron decenas de miles de personas, muchos vinieron a burlarse, vinieron los periódicos, … eso fue en 1917. Tenéis fotografías de aquel acontecimiento, las podéis encontrar en internet. Y a las 12, cuando lo había dicho Nuestra Señora, la gente pensó que era el Juicio Final, el sol bailaba, saltaba hacia la tierra... Eso lo publicaron todos los periódicos de Europa. Entonces, cuando los niños lo dijeron, a las 12…
La Madre María está con nosotros también en estos tiempos difíciles de incredulidad, de impiedad, que llevan al hombre a la locura… realmente vemos que esto es una locura. ¿Qué está pasando? Todos se han vuelto locos, la sociedad se ha vuelto loca, mirad Eurovisión, todo es una locura, ¿es posible siquiera todo esto, que esté pasando algo así, una locura, todo enfermizo, todo es posible, todo es posible, cuando dejas a Dios – todo se vuelve un absurdo total.
Es interesante cuando Cristo le responde a María, cuando ella le dice: «¡No tienen vino!» Imaginad cuando llega ese momento… no tenéis que esforzaros demasiado en imaginarlo, vosotros los matrimonios… cuando llega el momento en que no hay vino, no hay alegría, en que ha desaparecido aquella sensualidad, en que ha desaparecido aquel mejor vino, el mejor humanamente, el vino supremo.
¿Qué hay en este mundo mejor, más sublime, que la sensualidad de un hombre y una mujer que se aman… Pero todos lo sabemos, solo nos hacemos los tontos, que ese vino se acaba! Nos queda muy poca cantidad en la bodega. Todos lo sabemos, estos dos todavía no lo saben, pronto lo sabrán… por eso estamos aquí, no estamos aquí para bromear, ni tampoco para meterlos en crisis, estamos aquí para celebrar el amor y el matrimonio. Estamos aquí porque creemos en el amor sobrenatural. En los milagros. En Aquel que convierte el agua en vino.
Cristo, en su respuesta a María, cuando ella dijo «no tienen vino», habla de una hora suya que ha de llegar - cuando Él dará el vino que falta. ¿Cuál es esa hora? ¿Cuándo es esa hora en que Él dará a la humanidad lo que le falta..? Lo que realmente puede verter el vino verdadero en el corazón de cada hombre es ese Amor que se manifestó en Cristo, y sabemos que en la Eucaristía bebemos vino, que es su sangre, hay una hora en que Él mostrará este amor celestial que no puede permanecer oculto. Cuando el hombre ve eso, digamos cuando ese amor se encarna, cuando ves a alguien que tiene ese amor, no puedes permanecer indiferente ante el hecho de que un hombre esté muriendo, lo torturen, lo maten, y él interceda por nosotros, por ellos, y ore: «Padre, perdónalos…».. eso es el amor celestial de Dios.
El cantor cantó las palabras del himno al amor de la Carta a los Corintios. Los cristianos, para describir ese amor que se manifestó en Cristo, tuvieron incluso que inventar una palabra nueva. La lengua griega es la lengua de la filosofía, lo clasifica todo, lo ordena, de modo que tiene una palabra que describe el amor entrañable - familiar, luego tiene otra palabra que describe el amor de amistad y tiene una tercera palabra que describe el amor de un hombre y una mujer – todos la conocemos - eros.
¿Cuál es el cuarto amor? Hasta Cristo no existe ningún cuarto amor, eso es todo. Existía una palabra para cuando la gente se apiadaba de algún pobre, entonces tomaron precisamente esa palabra para describirlo, es la palabra agape, amor misericordioso, habéis oído esa palabra, que en realidad se parece mucho a la palabra hebrea con la que describen el amor de Dios, que es ahava.
Entonces, cuando tuvieron que traducir al griego, porque en aquel entonces todo el mundo conocido entendía el griego, tomaron esa palabra, que hasta entonces tenía un significado marginal… de modo que en el Nuevo Testamento, que está en griego, esa palabra se convierte en la más importante, llevando un nuevo significado más profundo… Para nosotros, en croata, todo es una sola palabra - amor, así que no lo entendemos – pero ahora es una palabra que describe una realidad nueva, que hasta Cristo no existía en este mundo… si esa realidad no hubiera aparecido en Cristo, nunca habríamos sabido de algo así. ¡El amor a los enemigos! ¡El amor de Dios! ¡El amor sin interés! ¡El amor gratuito! ¡El amor celestial!
El hombre que acepta que ese amor es verdad, y todos somos capaces de ello, porque fuimos creados de esa misma Amor y ella es el sentido y la meta de nuestra existencia, cosa que todos intuimos profundamente. ¿Por qué muchos no pueden aceptarlo? Si aceptáramos que ese amor es verdadero, aquí está este crucifijo que nos visualiza ese amor… si aceptáramos que eso es la Verdad… no juzgar a los demás, amar incluso al enemigo, entonces eso me desenmascara a mí, que estaba convencido de ser justo, de ser bueno, y ahora, ante ese Amor que es el único amor verdadero (todos los demás amores son solo una imagen de este amor)… a la luz de ese amor debo reconocer que mi amor y mi bondad son falsos… todos somos falsos… Puestos en la balanza, todos los hombres pesarían menos que un soplo.
Cuando leemos el evangelio vemos cómo Cristo luchó con nosotros para desenmascarar ese amor falso. Dijo: «Os conozco bien. ¡No tenéis en vosotros el amor de Dios!» Ellos, igual que nosotros, pensaban que eran justos, que amaban a alguien. Él les dijo «¡Vosotros no tenéis en vosotros el amor de Dios!» ¿Qué significa para vosotros amar a los que os aman… pues eso lo hacen hasta los animales: el perro te lame cuando le das de comer, te muerde cuando (?) … no hacéis nada especial, nada de valor…
Cristo trajo al mundo lo único valioso, eterno, solo un amor así tiene peso… el amor de Dios… y esto no es algo que los cristianos dicen y creen sin ser conscientes del sufrimiento en el mundo, sin ser conscientes de que la gente tiene cáncer, sin ser conscientes de las guerras… esta fe en ese amor va a pesar de todo eso, se reveló precisamente en el suplicio de la cruz, los mártires la tuvieron en sufrimientos terribles, muchísimas personas que conocemos llevan esta fe en situaciones de vida muy difíciles.
San Juan escribe que esa fe vence al mundo, vence la mentalidad de este mundo que nos lleva al absurdo, al sinsentido y a la desesperación…
Conociendo un poco a Filip y a Karla, sé que ya se van abriendo poco a poco a ese amor. ¿Sabéis lo que les pregunto a los novios cuando se preparan para el matrimonio, y veo que la fe no los toca, que no están aquí por la fe, por Cristo, sino por folclore o por alguna idea rara… les hago una pregunta para que reflexionen un poco, a veces hasta discutimos un poco por esa pregunta…
Digamos que Filip y Karla vinieron a las preparaciones para el matrimonio, y le pregunto a Filip: «Filip, ¿quién te lo garantiza… tienes alguna garantía de que en los años que vienen Karla te será fiel?» Y luego le pregunto a ella: «Karla, ¿cuál es la garantía? Has tenido tiempo para pensarlo, ¿tienes garantía de que Filip te será fiel? ¿Fiel incluso cuando las cosas se pongan difíciles? Cuando nazca un hijo.. sabemos cómo cambian las relaciones cuando nace un hijo. El marido ya no está en el centro, todo gira en torno al bebé, eso tiene su propia dinámica. Todos son distintos, pero algunas cosas se repiten.
¿Quién te lo garantiza? Fíjate, ella dice: «¡Nos amamos!» ¿Qué significa eso de «¡Nos amamos!?» ¿Qué significa eso? Una me dijo: «¡Lo siento, son mariposas en el plexo solar!» Signifique lo que signifique. Pero fíjate, si entras en una relación permanente, sabes incluso que será indisoluble, etcétera.. y basas eso solo en ese sentimiento… pero fíjate, este es un hecho - esos sentimientos, Filip no se los dio a sí mismo, no apretó los dientes y dijo: «Ahora voy a sentir amor por Karla…» Esos sentimientos, así como vinieron solos y lo «encendieron», pueden igualmente apagarse solos, o encenderse por otra.
Por eso estamos hoy aquí. Porque esos sentimientos son muy caprichosos… y ahora le pregunto a Karla, o a cualquiera que... aquí hay algunas chicas que se van a prometer pronto, chicos también… y os digo, en nombre de la sabiduría de la vida y de la verdad: prestad mucha atención a esto al decidir: «¿Qué garantía tienes de que en esos momentos él te será fiel, de que ella te será fiel?» Una se enfadó conmigo porque no tenía respuesta, y me preguntó enfadada: «¿Y qué garantía tiene usted de que seguirá siendo fiel a su vocación?» A veces se enfadan de verdad conmigo cuando los provoco con esa pregunta.
Porque fíjate, tú no puedes ir al banco, y el matrimonio es una alianza o un contrato mucho, muchísimo más serio que un contrato de crédito, esta es una decisión mucho más seria que pedir un crédito, aunque pedir un crédito ya sea una decisión desagradable. Esto es mucho más serio, con esto vais a vivir toda la vida. Y ahora tú basas eso en: «¡Nos amamos!», «mariposas en el plexo solar»… ¿Os daría un banco un crédito con semejante garantía? Ellos dicen: «¿Qué garantía tiene de que nos lo devolverá?» «Siento que se lo devolveré». «Cree en ti mismo» pone en letras grandes en un banco, para atraer a la gente… (risas …)
La única garantía verdadera… Karla, espero que ese joven del que estás tan enamorada ame a Jesucristo más que a ti. La única garantía que tiene Filip de que Karla le será fiel en esos momentos es que ella ame a Cristo más que a él…
Digámoslo así.. como le dije el otro día a una niña.. a la que bauticé justo antes de su Primera Comunión, para que se incorporara a su grupo, lo entendía todo muy bien, y para explicarle qué es el bautismo, le dije «¿Sabes lo que va a pasar ahora? Una alianza entre tú y Jesús. Antes hablamos de quién es Jesucristo… tú dijiste que lo amas… Esto es ahora una boda entre tú y Él». Ella lo entendió muy bien. Desde ahora perteneces a Él.
Entonces, en ese sentido, podemos decir que este es el segundo matrimonio que contraen Filip y Karla. El primer matrimonio es el bautismo. Hoy eso está totalmente devaluado, así que mucha gente no lo entiende. El bautismo es un matrimonio en el que tú dices: «¡Ya no me pertenezco a mí mismo! ¡Desde ahora te obedezco a ti, Cristo!»
Los primeros cristianos..., los cristianos hoy en la Iglesia oriental, lo he visto con mis propios ojos, cuando los adultos se bautizan tienen que escupir hacia el occidente, hacia la oscuridad, y renunciar a Satanás, que era su amo, al que obedecían, y volverse hacia Cristo y decir: «¡Desde ahora te obedezco a ti, tú eres mi Señor, mi Amo!» Esa es la única garantía para este matrimonio, para todos los matrimonios, por eso esta es una llamada a la conversión para todos nosotros, sin eso no hay nada, la conversión es el bautismo, la renovación del bautismo, volver a la Verdad, volver a Cristo, volver al primer amor, amarlo a Él. «¡El Amor no es amado!», gritaba una santa por las calles de su ciudad. ¿Por qué no amamos al Amor? … y solo entonces, en ese contexto, podemos hablar de cuándo comienza el matrimonio.
El otro día me pregunta un hombre: «¿Qué debo hacer, mi amigo…».. (siempre preguntan por un amigo, no es para mí (risas)» dice: « su mujer se ha vuelto loca, tienen dos hijos, sale de noche por los pubs, se escribe todo el rato con alguien, muchas situaciones…», dice: «¿Qué le aconsejo yo, qué le digo yo? »
Este es el núcleo de ese problema - si esa mujer tiene vida en sí misma, como dice Cristo, o no la tiene. Si nuestra vida, esto es ahora la clave, esto es fundamental: si la vida de Filip, y la vida de Karla, son una idolatría… ¿qué significa idolatría? Todos estamos sumergidos en la idolatría – es decir, el sentido de mi vida es esta tierra. Tengo que deciros la verdad. La verdad libera. El sentido de la vida de Filip no es este matrimonio. Tampoco el sentido de la vida de Karla es este matrimonio. La única razón objetiva y el sentido de nuestra existencia es conocer a Dios, amarlo y estar con Él eternamente. Si ellos viven el matrimonio orientados hacia esa meta, solo entonces su matrimonio será pleno de sentido, valioso y hermoso para siempre.
Sin embargo, si viven orientados hacia este mundo como meta, hacia el matrimonio como meta, hacia los hijos como meta, hacia cualquier cosa de este mundo como meta… si hacen de eso, y de todo lo que conlleva, el sentido de la vida - ese no es el sentido de nuestra vida. El sentido de nuestra vida está escrito claramente en el Catecismo: conocer a Dios, amarlo y estar con él eternamente.
Ahora fijaos, esto sucede en la fe, cuando tú recibes, cuando te entregas a Jesucristo, cuando dices: «¡Desde ahora te voy a obedecer!» Eso es algo muy concreto, empiezas a amar lo que dice Cristo, empiezas a amar la voluntad del Padre… lo que dice Cristo. Cristo dice: «¡Perdona!» Esa es su voluntad. Y mi voluntad es: «¡No voy a perdonar!» Y, ¿cómo no lo entiendes???, mejor es su voluntad, y así en todo lo demás. Entonces, cuando eso sucede en el hombre, entonces sucede ese matrimonio del alma con Dios que es lo más importante, que es lo primero, entonces, si eso no sucede, entonces vivimos una mentira. Nuestro plan de cómo deberían ser las cosas, es decir, nuestra voluntad. En la Biblia a los ídolos se los llama mentira: «¡No entrará en el reino de Dios quien hace y ama la mentira!» Tiene que ser así, a mi manera, como yo lo imaginé, como yo la imaginé … la mujer tiene un marido, él será mi puerto seguro… eso lo quiere toda mujer, que su marido sea un puerto seguro. El marido no es un puerto seguro. Uno es callado, otro es así, otro es asá, a eso se le llama, digamos, esas son pequeñas cruces, existen cruces, esas cruces marcan la vida de cada uno… hieren nuestra vida, hieren nuestros ídolos para que se sequen, para que se ponga de manifiesto la mentira, para que se ponga de manifiesto que esta tierra no ofrece el vino para el que fuimos creados…
Entonces, aquel que no sigue a Jesucristo, que no renuncia a sus ídolos, que no tiene vida en sí mismo, en cuanto llega una cruz, como tiene que crear aquí el paraíso… eso significa idolatría, vivir en una mentira, tener que crear aquí el paraíso. ¡Aquí no hay paraíso! A ver, que levante la mano quien quiera hacer aquí el paraíso, quien tenga esta tierra como meta. Tengo que decirte la verdad: «¡Te crearás a ti mismo y a los demás un infierno!» ¡Aquí no hay paraíso! Solo en la fe, en relación con Cristo, podemos entender que la meta de nuestra vida no es este mundo, como si fuéramos animales: la meta es la eternidad, y solo cuando tenemos como meta la Eternidad podemos ser normales respecto a la tierra. ¿Por qué normales? Porque a todos nos vuelve anormales, irritables, irracionales, esperar de este mundo lo que él no nos puede dar.
La mujer, en cuanto el marido no la mira un poco, ahora hablo en general, existen situaciones difíciles, quizás algunos de vosotros las vivís… Por eso la Iglesia, en su sabiduría, dice que cuando hay una situación grave, cuando está en peligro la vida o la fe - existe la separación de mesa y lecho, etc. Ahora hablamos de los problemas y problemitas cotidianos habituales que ponen en crisis nuestros ídolos y planes, y ante los cuales aquel que no tiene vida en sí, que no tiene a Cristo en sí, tiene que huir, tiene que buscar otro ídolo… Se le vuelve insoportable, porque se le ha acabado el vino terrenal, y el vino sobrenatural todavía no lo ha probado.
Ídolo significa: «aquello de donde nos viene la vida». «¡Ese es mi dios!» Eso es aquello por lo cual vivo, lo que amo con todo el corazón, con toda la mente y con todas las fuerzas.
No sé si sois capaces de escucharme, sobre todo hoy, en medio de este ajetreo, de esta organización, de estos nervios… hoy os digo a todos que existe el Amor. No he venido aquí para desanimaros, sino para deciros la verdad… en el amor. Podemos mentirnos, podemos engañarnos, podemos decir, alabar solamente el amor humano, … tengo que decir la verdad, que hay un límite del amor humano y que existe el amor de Dios.
Por eso Karla y Filip están hoy aquí, para poner sus manos en las manos de Dios. Contraen ahora una alianza ante Dios. Eso les ayudará. Si a los novios les importa Dios. Si a la boda vienen novios a los que no les importa Dios, que todavía no han descubierto qué maravilloso es vivir en gracia…yo no quiero vivir en pecado. No quiero atormentarme a mí mismo. No quiero vivir en la mentira, separado de Cristo.
Entonces, cuando lleguen las dificultades, por amor a Dios se podrán superar esas dificultades. Y os esperan dificultades, igual que momentos hermosos. Por qué os esperan, por qué les esperan dificultades, solo esto más…
Porque toda vocación, por ejemplo cuando los apóstoles siguieron a Cristo, él los llamó, y Dios ha llamado a Filip y a Karla a contraer matrimonio, estoy convencido, no están aquí por casualidad, pero el problema es que, como somos pecadores, esa vocación está manchada. La vocación de Pedro, la vocación de Juan, ¿con qué está manchada? Ellos siguen a Cristo. Él dice: «¡Seguidme!» Le dice a Filip y a Karla: «¡Seguidme!» «¡Id ahora al matrimonio!» Pero, ¿cuál es el problema?
Miremos a Pedro, a Juan, y a todos ellos… está manchada… dentro hay vanidad, y soberbia, y lucha por los primeros puestos, y mi voluntad… mi voluntad… ¿cuál es el mayor problema en el matrimonio y en cualquier relación? Mi voluntad, mi voluntad, mi voluntad… ahora comienza un proceso de crecimiento, de maduración, que ya ha comenzado, pero ahora tenéis un arma mayor, ¿una ayuda mayor, en la que sea posible el matrimonio?
¿Cómo es posible el matrimonio, si esta voluntad mía, caprichosa, testaruda, orgullosa —no quiero decir que sea solo de Filip o de Karla, sino que somos todos nosotros—, si esta voluntad nuestra y nuestra idolatría se somete a la voluntad celestial, a la voluntad de Dios… Por eso decimos que el matrimonio cristiano es un matrimonio de tres: el marido, la mujer y Jesucristo. A Él se escucha. Él es la cabeza. Se somete a la voluntad del Padre.
A eso podemos llamarlo una especie de morir. ¿Quién me dará la fuerza para morir, para renunciar a mi voluntad? Aquí os pregunto a todos: «¿Cuál es la señal de que sigues a Jesucristo?» Significa que en las distintas áreas de tu vida, en todas las áreas de la vida, te preguntas, no vives automáticamente: mi voluntad. Sino que te preguntas cuál es Su voluntad, y entras en la lucha de renunciar a tu voluntad, que lleva a la soledad y a la perdición, y a entrar en Su voluntad, en la que está la bendición y la Vida eterna.
No hay una receta para la comunión, pero esa es la única manera de poder vivir la comunión, de poder vivir la unidad.
Espero que el Espíritu Santo os hable a través de mis débiles palabras. Encomendemos a estos dos amados novios nuestros al amor de Dios, acompañémoslos con la oración. Les será importante también nuestra cercanía y nuestro apoyo.
Hace poco un teólogo esloveno escribió un artículo titulado: «Si seguimos así, todos vamos a enloquecer.» Y luego dio la respuesta: la comunidad. Ahora todos somos individuos, cada uno delante de su pantalla. Comunidad. Para estos dos jóvenes, una gran esperanza es que tengan el apoyo de sus comunidades, de los hermanos y hermanas ante los que se presentan, que juntos escuchan la Palabra de Dios, se reúnen, oran, tienen también acompañamiento espiritual…no están solos… tienen una Iglesia concreta, hermanos y hermanas en la fe, catequistas, sacerdotes…. Y yo también tengo mi comunidad, eso me anima, veo las luchas de las parejas casadas, veo a otros sacerdotes, es un don maravilloso la sinceridad en la comunidad, donde podemos ser lo que somos, débiles, pecadores, pero donde caminamos juntos hacia la misma meta… esa es la respuesta a esta crisis total del matrimonio y al colapso del sistema que todos vemos y no sabemos qué hacer.
Queridos Filip y Karla, os encomendamos ahora en las manos de Dios. Él os ama inmensamente, amadlo también vosotros a Él y así perseveraréis también en el amor el uno hacia el otro.
Transcripción de la homilía preparada por: Štefica Laura Paripović
- Mladen Klanac
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